miércoles, 28 de enero de 2015

Meliá abrirá en Cuba el mayor de sus hoteles en el mundo

Cubadebate

La transnacional hotelera, Meliá Hotels International, la principal empresa del sector en España, anunció hoy que abrirá en Cuba su hotel más grande en el mundo.

"En septiembre vamos a abrir un nuevo hotel en Cuba, tendrá 1.176 habitaciones y será el hotel más grande del grupo", dijo Gabriel Escarrer, vicepresidente y consejero delegado de Meliá Hotels International, en Fitur, la feria anual de turismo en Madrid.

Meliá lleva 25 años en Cuba y gestiona en ese país 27 hoteles con unas 13.000 habitaciones. El mercado cubano es el tercer más grande del grupo después de España (163 hoteles) y Alemania (33 hoteles).

"Nuestra apuesta por Cuba sigue siendo incondicional, como lo hemos demostrado hace 25 años", dijo Escarrer.

Aunque el Caribe es un destino clave para el mercado norteamericano, hasta ahora los ciudadanos estadounidenses no podían obtener visados de turista para Cuba. El inicio de conversaciones entre los dos países sobre el restablecimiento de relaciones diplomáticas plenas podría abrir las puertas al turismo estadounidense en la isla caribeña, aunque Escarrer dijo que el proceso requeriría cierto tiempo.

"Los dos gobiernos están dando pasos consensuados, muy sólidos y lo que está claro es (…) que quieren dar una evolución y no quieren tener ningún cambio drástico del que luego se pueden arrepentir", dijo el consejero delegado de Meliá Hotels International.

El grupo cuenta en la actualidad con 378 hoteles en 41 países. Algo más del 60 por ciento de ellos operan en el segmento vacacional y el resto en el negocio urbano. Este último era el más afectado por la crisis en España y los países de su entorno.

La crisis explica también que en España haya casi cuatro de cada 10 hoteles del grupo, pero sólo aportan el 15 por ciento de su resultado de explotación.

No obstante, Escarrer dijo el miércoles que el negocio en España ya ha retomado la senda de crecimiento.

"Estamos listos para aprovechar la recuperación del sector turístico de España. Ya hemos visto gran parte de ello en los últimos dos años a nivel vacacional y esperamos que en 2015 lo podemos ver también en el sector urbano", añadió.

Para el año en curso, Meliá pondrá el énfasis en nuevas aperturas, prácticamente todas en el extranjero, mientras que en España continuará con el proceso de modernización y mejora de sus establecimientos.

Así, antes del verano, el grupo completará la renovación de sus complejos hoteleros en Calviá (Mallorca), que cuesta algo más de 100 millones de euros pero que permite aumentar la categoría de dos de sus hoteles a cuatro estrellas.

El proceso de aperturas en el extranjero, por su parte, arrancará la próxima semana con un nuevo hotel en Catar en una torre de 39 plantas y le seguirán nuevos establecimientos en Europa, Jamaica, EEUU y Brasil.

"El pipeline para los próximos dos años y medio es de 70 hoteles con 18.000 habitaciones", dijo Escarrer.

(Con información de Reuters)

Delegación del Congreso a Cuba recibe versión de primera mano de dramáticas negociaciones

Una relación que se forjó  en la primera visita del senador Patrick J. Leahy a Cuba hace unos 15 años ayudó al demócrata de Vermont a dar un inesperado paso en apoyo a los esfuerzos de la Casa Blanca por traer de regreso a Alan Gross y restablecer las relaciones diplomáticas con la nación isleña.

Una visita clandestina y el subsiguiente pase de un mensaje al papa Francisco pudiera parecer como material de una novela de espionaje, pero ambas cosas sucedieron en realidad. Y una delegación congresional, la primera visita oficial a Cuba desde el anuncio en diciembre del cambio de política de la administración Obama, pudo escuchar una versión de primera mano de parte del hombre que estuvo en el centro de las negociaciones.

Los seis legisladores norteamericanos en Cuba durante el fin de semana del Día de Martin Luther King, Jr. decidieron visitar la residencia del cardenal Jaime Ortega, quien desempeñó un papel integral entre bastidores para hacer participar al papa Francisco en las conversaciones entre los dos países.

Leahy, su asesor de siempre en política exterior, Tim Rieser, y el jefe de disciplina de la minoría en el Senado, Richard J. Durbin, detallaron a CQ Roll Call en entrevistas por separado la importancia del viaje y cómo sucedieron las cosas.

"Cuando estábamos celebrando todas estas clases de negociaciones y reuniones secretas –yo las realizaba en Nueva York, otros en Canadá– estábamos usando al cardenal Ortega para hacer llegar cosas al papa y luego recibir una carta del papa para el presidente [Barack] Obama", dijo Leahy.

Según su cuenta, con este grupo que Leahy encabezó a Cuba fue su quinta visita. Eso no incluye los 31 minutos que él y otros dos miembros del Congreso pasaron en tierra cubana el mes pasado para recibir a Gross, un trabajador de asistencia preso en Cuba, cuya liberación por razones humanitarias se había convertido en una precondición para que progresaran las conversaciones.

Leahy, fotógrafo ávido, dijo que pudo robar unos minutos de su apretada agenda para caminar un poco por ahí. Por primera vez vio unas pocas banderas norteamericanas colgadas en tiendas y en bicitaxis junto con la canadiense y la mexicana. Un cubano se le acercó sin temor alguno para preguntar al senador si conocía a un familiar suyo en Chicago, el tipo de encuentro humorístico que Leahy raras veces había experimentado en visitas anteriores.

El demócrata de mayor rango en el Subcomité Senatorial de Asignaciones para el Departamento de Estado, Operaciones Extranjeras y Programas Relacionados quedó encantado con todo. Aunque cualquier importante cambio potencial llegará lentamente, fue el primer resultado que él esperaba ver como uno de los principales partidarios en el Congreso para cambiar la política de 52 años hacia Cuba y lograr el fin del encarcelamiento de Gross.

Como revelaron el 17 de diciembre Obama y altos funcionarios de la administración en las horas subsiguientes a la liberación de Gross, el Vaticano sirvió de anfitrión a las conversaciones finales entre los dos países, y el papa Francisco hizo una apelación directa a Obama con respecto a Cuba durante la reunión papal del presidente en Italia en marzo pasado, y en una carta posterior.

Leahy había escrito una carta a Ortega justo antes de esa reunión, dijo Rieser a CQ Roll Call. El senador pidió al cardenal que hiciera llegar la solicitud de Leahy al papa Francisco, con quien Ortega tiene una estrecha relación. Estaba pidiendo al pontífice que planteara a Obama la necesidad de solucionar los casos de Gross y de los prisioneros cubanos retenidos en Estados Unidos, así como ayudar a avanzar las perspectivas de reparar la relación entre los dos países.

A pesar de lo extraño de que un senador de EE.UU. pidiera a alguien ajeno que llevara un mensaje al presidente, fue un esfuerzo por parte de Leahy de alentar aún más a la Casa Blanca a avanzar, así como de intentar fortalecer la posición de la administración. Y la solicitud de Leahy fue enviada al papa, dijo Rieser, cuyos propios esfuerzos en el largo proceso, incluyendo sus llamadas regulares a Gross, han sido reportados.

"El senador Leahy estaba hablando con el presidente –yo hablaba con su personal– y él los estaba alentando a solucionar los casos de los prisioneros", dijo Rieser. "Pero en esta instancia él también estaba urgiendo a alguien más –el papa– que planteara lo mismo al presidente. ¿Quién  mejor que el papa Francisco para hablar con autoridad,  como latinoamericano él mismo, y alguien que es inmensamente popular en todo el mundo? Está claro que él tiene interés en la reconciliación entre Estados Unidos y Cuba".

Como dijeron en diciembre altos funcionarios de la administración, la Casa Blanca ya había iniciado conversaciones con Cuba por la época en que Obama visitó el Vaticano. "Pero entonces el papa Francisco decidió hacer un llamado personal, lo cual raras veces sucede", dijo en aquel momento un funcionario. "Que yo sepa, no hemos recibido comunicaciones como esta de parte del papa, a no ser en este caso".

Ortega también actuó como intermediario entre los dos países. En un momento él visitó Washington, D.C. para entregar un mensaje del gobierno cubano.

El cardenal Theodore E. McCarrick, exarzobispo de Washington, organizó un evento en la Universidad Georgetown para evitar cualquier sospecha potencial acerca de la visita de Ortega, dijo Durbin, el demócrata de Illinois que luchó por la libertad de Gross junto a Leahy durante los últimos años y que fue parte de la delegación congresional más reciente.

"El mensaje fue entregado personalmente, como había sido prometido", dijo a CQ Roll Call Durbin, quien conoció a Ortega hace dos años cuando visitó a Gross en Cuba. "Él desempeñó un importante papel. Estoy orgulloso del papa y el Vaticano y del cardenal McCarrick, del cardenal Ortega. Ellos facilitaron un diálogo que de otra manera quizás no hubiera tenido lugar".

La delegación también se reunió con el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, disidentes cubanos y el exministro de Cultura de Cuba. En el viaje se incluían también los senadores Sheldon Whitehouse, demócrata por Rhode Island y Debbie Stabenow, demócrata por Michigan, así como los representantes Chris Van Hollen, demócrata por Maryland, y Peter Welch, demócrata por Vermont.

Mientras visitaban a Ortega en La Habana, los legisladores viajeros le agradecieron su papel y pudieron oír de sus propios labios su versión de los hechos.

"Parece como si no hubiera cambiado en lo absoluto", dijo Leahy acerca del cardenal cubano de 78 años, cuatro mayor que él. "Me encantaría decir que yo tampoco, pero probablemente yo esté un poco más viejo. Íbamos a hacer una visita de cortesía por unos pocos minutos. Estuvimos allí hora y media, dos horas. Fue fascinante".

"Creo que todos consideraron que fue uno de los momentos cumbres", agregó, "solo oyendo cómo él hizo todo esto".

(Tomado de Roll Call)

EEUU ratifica que existe falta de confianza mutua con Cuba

Tomado de La Vanguardia, por Agencias

Estados Unidos ha considerado que los comentarios del expresidente cubano Fidel Castro sobre la normalización de las relaciones bilaterales son "una señal positiva" y ha admitido que, tal y como subraya el líder de la Revolución Cubana, hay "falta de confianza" mutua. "Hemos visto los comentarios atribuidos a Fidel Castro que han aparecido en la prensa (oficial) celebrando el nuevo enfoque de las relaciones bilaterales", ha dicho la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, en la rueda de prensa diaria. "Creemos que su referencia a las normas y a los principios internacionales son una señal positiva y pretendemos que el Gobierno cubano implemente estas normas y principios para avanzar hacia una Cuba democrática, próspera y estable", ha añadido.

Interrogada sobre la "falta de confianza" que ha expresado Castro hacia Estados Unidos, Psaki ha considerado "justo decir que hay falta de confianza". "Pero estamos trabajando para construirla porque hay razones diplomáticas y estratégicas para hacerlo", ha argumentado. Así, ha sostenido que las conversaciones entre La Habana y Washington "no son sobre la confianza, sino sobre los intereses del pueblo de Cuba y los intereses del pueblo estadounidense". "Intereses de seguridad y económicos", ha detallado.

También ha recordado que "las negociaciones son con el Gobierno cubano", recordando que Castro salió de él en 2008, debido a problemas de salud, aunque ha rehusado afirmar que el histórico líder cubano no ejerce ninguna influencia sobre las mismas. "Obviamente, aún queda mucho trabajo por hacer", ha dicho, señalando que hasta ahora solo ha habido una ronda de conversaciones y que Estados Unidos ha invitado a los negociadores cubanos a que visiten Washington "en las próximas semanas".

Primeras palabras de Fidel

Castro ha reaparecido con una carta dirigida a la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) en la que asegura que no confía en la política de Estados Unidos, en su primera reacción sobre la normalización de las relaciones bilaterales. "No confío en la política de Estados Unidos ni he intercambiado una palabra con ellos", ha dicho, aunque matizando que eso "no significa un rechazo a una solución pacífica de los conflictos". En este sentido, ha señalado que siempre defenderá "la cooperación y la amistad con todos los pueblos del mundo". El pasado 17 de diciembre Barack Obama y Raúl Castro comparecieron ante el mundo en discursos casi simultáneos para anunciar que por primera vez en más de cinco décadas Estados Unidos y Cuba habían llegado a un acuerdo para iniciar el deshielo.

En un primer paso, la semana pasada una delegación estadounidense de alto nivel se entrevistó con las autoridades cubanas para abordar la reanudación de las relaciones diplomáticas, que pasa por la reapertura de embajadas en Washington y La Habana. El Gobierno cubano ha fijado su meta en el fin del bloqueo comercial impuesto por Estados Unidos en 1960, pero Obama ha advertido de que se trata de un objetivo a largo plazo porque requiere la connivencia de la Casa Blanca y el Congreso.

CELAC emitirá una declaración "muy dura" contra el bloqueo de EE.UU. a Cuba

La III cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que se celebra en Costa Rica, emitirá una declaración "muy dura" contra el bloqueo de Estados Unidos a Cuba, anunció hoy el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño. "El bloqueo es ilegal (..) y tan infame que es rechazado por 188 países del mundo", subrayó en una rueda de prensa Patiño, cuyo país heredará de Costa Rica este año la secretaría protémpore de la Celac.

"El texto es tremendamente fuerte, muy duro, en el que los países de la Celac lo rechazan, lo condenan, y le insisten a Estados Unidos que terminen con ese bloqueo", anuncio el canciller ecuatoriano sobre la mencionada declaración. "Nosotros creemos que es muy importante lo que ha se ha dado en la últimas semanas, un nivel de avance hacia el restablecimiento de relaciones diplomáticas" entre Washington y La Habana, "pero el paso fundamental que falta dar, y ojalá lo que se está haciendo esté encaminado hacia allá, es terminar con el bloqueo", expresó Patiño en nombre de Celac.

"Insistimos en que el gobierno del presidente estadounidense, (Barak) Obama, ha dado un paso muy positivo, pero sabemos que también tiene posibilidades de dar pasos mayores", consideró el canciller ecuatoriano. Según él, el fin del bloqueo a Cuba puede significar " incluso, unas mejores condiciones para las relaciones de Latinoamérica y el Caribe con Estados Unidos".

Patiño hizo esta advertencia en la reunión de cancilleres preparatoria de la III Cumbre de la Celac que se celebrará mañana,miércoles y jueves en la localidad costarricense de Belén, unos 15 kilómetros al oeste de San José. La III Cumbre de la Celac, que reunirá mañana, miércoles y el jueves, a los presidentes o representantes de los 33 países latinoamericanos y caribeños, se celebra, bajo el lema "Construyendo Juntos" y con el principal objetivo de erradicar la pobreza extrema, en la localidad costarricense de Belén, unos 15 kilómetros al osete de San José.

Los fugitivos de EE.UU. en Cuba, un tema pendiente en el deshielo

¿Entregará Cuba a decenas de fugitivos de la Justicia estadounidense que viven supuestamente refugiados en la isla? Si fuera por varios senadores norteamericanos, ésa sería al menos una condición previa para que Washington restablezca las relaciones diplomáticas con La Habana. "El FBI cree que hay más de 70 fugitivos buscados residiendo en Cuba", confirmó a dpa Susan McKee, portavoz de la conocida Oficina Federal de Investigaciones estadounidense. McKee, sin embargo, no quiso precisar los nombres de los fugitivos ni si Washington va a volver a presentar una petición formal pidiendo su extradición a Estados Unidos.

El senador demócrata Bob Menéndez y el senador republicano Marco Rubio enviaron la semana pasada sendas cartas al secretario de Estado, John Kerry, pidiéndole que exija a La Habana la entrega de los fugitivos. "Las víctimas de estos individuos violentos, que han sido abiertamente amparados por la dictadura cubana, merecen justicia antes de la completa normalización de las relaciones y antes de cualquier consideración de sacar a Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo que elabora el Departamento de Estado", señaló Rubio en su misiva. Cuba forma parte de esa lista desde 1982.

El político de origen cubano envió además otra carta al fiscal general, Eric Holder, firmada también por los senadores republicanos David Vitter y Ted Cruz. En ella, los tres le exigen a Holder que entregue al Congreso una lista actualizada de todos los fugitivos que viven en Cuba y una copia de sus actas de acusación. "¿Apoya usted la normalización de las relaciones con Cuba sin la entrega para su enjuiciamiento de fugitivos que tienen las manos manchadas de sangre estadounidenses, incluidos policías?", le preguntaban.

Se trata de un tema espinoso, como tantos otros entre dos países enfrentados durante tantas décadas. Durante mucho tiempo la isla comunista fue un buen puerto para decenas de prófugos de la Justicia estadounidense, pues la rivalidad ideológica les ofrecía un paraguas protector.

El caso más conocido es el de Joanne Chesimard, una militante de la organización extremista Ejército Negro de Liberación, acusada del asesinato de un policía en Nueva Jersey. La afroamericana Chesimard fue condenada a cadena perpetua en 1977 y logró escapar de prisión en 1979. Hoy en día es la única mujer que en la lista de los terroristas más buscados del FBI. La recompensa a quien ofrezca información que pueda llevar a su arresto asciende a dos millones de dólares. El FBI cree que Chesimard vive en Cuba bajo asilo político con el nombre de Assata Shakur.

Otros fugitivos a los que se cree en la isla son Frank Terpil, ex agente de la CIA acusado de vender armamento al difunto dictador libio Muamar el Gadafi, o Victor Manuel Gerena, buscado por el robo a mano armada de siete millones de dólares en Connecticut en 1983, entre otros.

En Cuba también está el independentista puertorriqueño Guillermo "William" Morales, según ABC News, un miembro de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional Puertorriqueña (FALN) acusado de participar en atentados terroristas en los años 70 en Nueva York.

La isla da amparo además a Ishmael LaBeet, condenado a cadena perpetua por el asesinato de ocho personas en las Islas Vírgenes. En 1984, cuando era trasladado por la policía a Nueva York, LaBeet desvió a Cuba un avión comercial, con 183 pasajeros a bordo y 12 tripulantes. El avión aterrizó en el aeropuerto José Martí de La Habana. Los pasajeros resultaron ilesos.

La situación, sin embargo, ha cambiado aparentemente en los últimos años. En abril de 2013 la isla repatrió con celeridad a una pareja de Florida que había secuestrado a sus propios hijos tras perder la custodia y que había llegado en una embarcación a la isla. Según los datos barajados respecto al actual deshielo diplomático, la entrega del matrimonio Hakken a las autoridades estadounidenses podría haber incluso coincidido con el comienzo de las conversaciones secretas que condujeron al histórico anuncio de diciembre de 2014.

¿Podría el acercamiento diplomático del 17 de diciembre cambiar ahora la postura de Cuba y dar vía libre a la entrega de fugitivos? Parece poco probable. Hasta ahora, La Habana se ha negado siempre a entregar a fugitivos a los que considera perseguidos políticos como Chesimard, de quien Cuba sostiene que no tuvo un juicio justo en Estados Unidos. Y en todo caso, el gobierno de Raúl Castro también puede pedir algo en contrapartida: la isla exige desde hace años a Estados Unidos la entrega de Luis Posada Carriles, acusado de terrorismo por La Habana. Posada Carriles, que vive en Florida, es considerado el autor intelectual de un atentado de 1976 contra un avión cubano en el que murieron más de 70 personas.

Los dobles raseros

Raif Badawi creó la Red Liberal Saudita, un portal de Internet en el que los usuarios podían debatir libremente sobre religión y política, por eso está preso hace dos años; fue sentenciado a siete de prisión y 600 latigazos. En mayo pasado fue revisada la sentencia y se le amplió a diez años de prisión y a mil latigazos. Es curioso que Washington ni Europa toquen el tema de Derechos Humanos con Arabia Saudita. Allí no hay Embargo Económico ni Posición Común, allí hay petróleo.

martes, 27 de enero de 2015

Strike 3: Invertir la ecuación

Por: Michel Contreras, Cubadebate

Pinar se va a la Serie del Caribe, pero igual puede vestir de azul y rojo y decir "Cuba" en la casaca. Puede incluso ganar finalmente el trofeo de campeón, y en el terreno acaso no haya un solo pelotero oriundo de esa tierra de tabaco y gente buena.

Yo acabo de regresar de donde los campeones, y doy fe de que los pinareños están descontentos con la decisión de reforzar hasta los dientes al equipo. Vi sostener ese criterio en la peña del Fajardo provincial, y en el parque Colón, y en las tribunas del Capitán San Luis…

Ellos querían –seguramente habían soñado con- ver a sus ídolos en Puerto Rico; esto es, a Luis Alberto combinado con Castillo y Saavedra para el doble play, o a Donal asumiendo la misión medular en el line up. Sin embargo, esas cosas no van a suceder.

Cuba optó por asistir con el team Cuba a un torneo de clubes –que no de selecciones-, y ahora tiene la exigente, exclusiva misión de ganar o ganar. Si pierde el campeonato, no faltarán la burla y el desdén. Y lo peor: si triunfa, la victoria no tendrá visos de heroicidad.

Dejemos algo en claro por enésima vez desde el año pasado: nuestros contrarios en la Serie del Caribe no refuerzan sus rosters, sino que los remiendan a medida que pierden peloteros por requerimientos de sus clubes de Ligas Mayores. Van al evento no con lo que tienen, sino con lo que pueden.

Y yo digo (mejor, me pregunto): ¿por qué tanto temor a perder un evento? ¿Será que nos queremos engañar y creernos que ganar en Puerto Rico equivaldría a mostrar el nivel verdadero de nuestro campeonato nacional? ¿Será que Pinar carecía de posibilidades para contender?

A mi juicio, la tropa de Urquiola habría estado apta para la batalla con siete refuerzos. Digamos, un catcher ofensivo, un utility de cuadro, tres relevistas y un par de abridores. A fin de cuentas, jardineros le sobraban (en sus filas estuvieron el año anterior Duvergel, Laza, Santos y Quiala), y aunque no atraviesen ahora mismo por su mejor momento, jugadores como Saavedra y Castillo son de probado rendimiento en series cortas.

Vuelvo con las preguntas: ¿por qué fueron excluidos Laza y Quiala, que estuvieron allí en la temporada previa e inclusive repiten en esta? ¿Y qué criterio dejó fuera a Vladimir García? ¿Por qué no se llamó a filas a pitchers como Baños e Isbel, que tanto trabajaron para la causa verde? ¿Será justo negarle a Reinier León esta oportunidad de jugar por su tierra extrafronteras, luego de haber cumplido diez campañas y más de cinco mil entradas en la pradera central de los vegueros?

Por engañosa, la ecuación debe ser revertida. En la Serie del Caribe, más que "Pinar del Río es Cuba", lo correcto sería decir "Cuba es Pinar del Río". 

La “nueva política” de los Estados Unidos hacia Cuba (I)

Elier Ramírez Cañedo

Un análisis retrospectivo.

Poco tiempo después de haber llegado a la Casa Blanca y cuatro días antes del comienzo de la V Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, en abril de 2009, Barack Obama anunció medidas de flexibilización de los viajes y el envío de remesas a Cuba, algo que constituyó una táctica inteligente del presidente estadounidense que le permitió llegar a la cita en un mejor ambiente y reducir las críticas de los países del hemisferio con relación a la absurda política hacia la Mayor de las Antillas. Fue en ese cónclave donde exclamó que intentaría hallar un "nuevo comienzo con Cuba".

Pero de inmediato quedó entrampado en los límites que el sistema de poder en los Estados Unidos impone a la rama ejecutiva y, sobre todo, por las circunstancias internas y externas que limitaron su capacidad de maniobra en este y otros temas.

Quizás influyó en que no diera pasos más atrevidos para cambiar la política el hecho de que en Washington se valoró la posibilidad de una caída del régimen cubano, ante la repentina enfermedad de Fidel que implicó se apartara de la dirección del país y la dramática situación económica por la que atravesó la isla entre el 2008 y el 2009, debido fundamentalmente a la crisis económica internacional y el paso por territorio cubano de tres huracanes que causaron graves estragos. Error de cálculo que pudo llevar a los principales estrategas en Washington a pensar que la manida política de Estados Unidos hacia la Isla, con algunos retoques y una mejor instrumentalización del bloqueo, podía lograr finalmente el tan anhelado cambio de régimen.

También pueden haber manejado la quimérica idea de la "solución biológica", es decir, la de esperar la desaparición física de la generación histórica para negociar con líderes supuestamente más dóciles.

En el aprensivo curso de acción seguido por la administración demócrata debe haber tenido alguna incidencia la difícil coyuntura tanto en el plano doméstico como exterior que enfrentó Obama al arribar a la presidencia. Situación que hacía que el tema Cuba no estuviera dentro de las más urgentes prioridades del presidente como para gastar capital político –el cual iba a necesitar para otros temas de mayor jerarquía para la "seguridad nacional" de los EE.UU- en una lucha por hacer cambios más significativos en la política hacia Cuba.

El hecho es que Obama y sus asesores escogieron en ese momento el camino que pensaron era más inteligente en sus objetivos por destruir la Revolución Cubana en un lapso de tiempo más reducido, utilizando el bloqueo como herramienta para ejercer presión política sobre Cuba, aunque de una forma más creativa a como lo había hecho la administración Bush.

También, haciendo un análisis del contexto de la realidad interna de los Estados Unidos, del entorno internacional y de la dinámica interna de la sociedad cubana en el 2009, es lógico pensar que hayan preferido seguir la "ley del menor esfuerzo", buscando maximizar los resultados en la política hacia Cuba, al menor costo posible.

La detención en Cuba a finales del 2009 del ciudadano estadounidense Alan Gross, y luego enjuiciamiento por actividades ilegales y subversivas al servicio de la USAID, se convirtió en el nuevo pretexto y obstáculo fundamental impuesto por la administración demócrata para avanzar en una nueva dirección en la relación con Cuba.

Sin embargo, en poco tiempo, las variables fundamentales en torno al conflicto Estados Unidos-Cuba comenzaron a desfavorecer a la a administración demócrata y a empujar el cambio.

A Obama se le fue generando el mejor contexto interno y externo que jamás tuvo presidente alguno para realizar un cambio profundo en el enfoque de la política hacia Cuba. También se observó que Obama tenía incluso un significativo respaldo dentro de la clase dominante de los Estados Unidos, la cual reclamaba una política más pragmática hacia Cuba. Hubiera sido realmente poco inteligente de su parte haber regalado el mérito de hacer historia, teniendo una oportunidad única, a los que le sucedieran en la Casa Blanca.

Una decisión histórica.

Está claro que Barack Obama desde que ejercía sus funciones de senador creía inefectiva y arcaica la política de los Estados Unidos hacia Cuba. El 20 de enero del 2004, en un discurso en la Universidad del Sur de Illinois, había expresado:

"Considero que es hora de poner fin al embargo contra Cuba… Nuestro planeta se está reduciendo. Y nuestro mayor desafío en política exterior… es cómo asegurarnos de que otros países, en naciones en desarrollo, estén proporcionando sustento a su pueblo, los derechos humanos a su pueblo y una estructura básica de gobierno a su pueblo, que sea estable y segura, para que puedan ser socios en un futuro más brillante para todo el planeta. Y el embargo Cubano ha fracasado en proporcionar tipos de niveles de vida crecientes, ha oprimido a los inocentes en Cuba y fracasado de manera total en derrocar a Castro, quien ahora ha estado allí desde que nací. Ahora es el momento de reconocer que esa política en particular ha fracasado".

Mas es conocido que una cosa es lo que se puede decir y hacer fuera de la Casa Blanca, y otra, una vez que se está dentro de ella. Obama tuvo que moderar su discurso y encubrir en buena medida su pensamiento con relación a la política hacia Cuba, hasta que se le presentara el momento más oportuno para introducir las modificaciones que consideraba pertinentes; de ahí que una vez ganada las elecciones presidenciales del 2008, declarara que mantendría el bloqueo a Cuba, aunque manifestó que estaría dispuesto a dialogar tanto con amigos como enemigos.

De esta manera, hasta el 17 de diciembre de 2014, lo realizado por la administración Carter en el período de 1977 a 1981, seguía siendo el momento histórico en que ambos países más habían avanzado hacia una relación más civilizada. Pero luego de su discurso ese día, Obama se convirtió en el presidente de los Estados Unidos que marca el principal punto de inflexión –aunque sin variar sus esencias, eso sería como pedirle peras al olmo- dentro de la clásica política agresiva de Washington contra La Habana en los últimos 55 años.

Nunca antes presidente estadounidense alguno había realizado una llamada telefónica a su par cubano para hablar de manera cordial y respetuosa, apartándose al menos por unos minutos de la tradicional arrogancia imperial y reconociendo, de hecho, la legitimidad del gobierno cubano. Ningún presidente estadounidense había manifestado su opinión contraria al bloqueo contra Cuba, considerándola una política fallida. Carter y Clinton lo hicieron solo después de abandonar la Casa Blanca.

Tampoco en la historia de las relaciones Estados Unidos-Cuba, desde la ruptura de las relaciones diplomáticas en enero de 1961, se había coordinado un mensaje televisivo simultáneo de los líderes de ambas naciones anunciando el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y el inicio de un proceso de normalización de las relaciones.

Siempre, dentro los diferentes diseños de negociación con Cuba –fundamentalmente visibles durante las administraciones de Gerald Ford y Jimmy Carter- el restablecimiento de las relaciones diplomáticas fue contemplado por el gobierno de los Estados Unidos como parte del final de un largo proceso negociaciones. Obama invirtió el proceso, y de de un solo golpe, anunció que se abrirían embajadas en ambas capitales y pediría al congreso el levantamiento del "embargo", tomando por sorpresa a los que más podían torpedear el proceso de acercamiento a Cuba, en especial a la extrema derecha cubanoamericana presente en el legislativo estadounidense.

Precisamente ese proceder fue el que recomendaron a Obama los investigadores estadounidenses William Leogrande y Peter Kornbluh en su recién publicado libro Back Channel to Cuba:

"…aunque el gradualismo parece ser políticamente seguro porque cada paso en incremento es pequeño y por lo tanto debe ser menos controvertido, un enfoque en incremento prolonga la lucha política con los opositores internos en Washington, quienes protestan ruidosamente lo contra los pasos pequeños como contra los grandes. Cada paso incremental les da una nueva oportunidad de detener el proceso, y solo tienen que ganar una vez. La alternativa es un golpe audaz que cambie en lo fundamental la relación (incluso aunque no solucione cada asunto) y deje a los oponentes ante un hecho consumado. El viaje de Nixon a China es un ejemplo paradigmático".

Si bien Obama tenía la autoridad para restablecer las relaciones diplomáticas con la Isla, la Ley Helms Burton limita sus posibilidades de barrer con el bloqueo de un plumazo, aunque en realidad, en uso de sus facultades ejecutivas el presidente norteamericano podría lograr una profunda flexibilización del bloqueo.

Obama quizás hubiera negociado con Cuba otros asuntos de mayor trascendencia para la mejoría de las relaciones bilaterales, aunque tardara más tiempo en hacer el anuncio de los acuerdos. Mas Obama estaba urgido por su principal objetivo de intentar reconstruir su hoy maltrecho "liderazgo" en Latinoamérica y el Caribe en la próxima Cumbre de las Américas a celebrarse en Panamá en el mes de abril, y por el poco tiempo con el que cuenta para que termine su mandato, apenas dos años.

Por otro lado, si durante su primer mandato, Obama tuvo otras prioridades y se cuidó de no dar pasos arriesgados que pudieran comprometer la reelección, es evidente que en este segundo mandato se decidió a trabajar en su legado como presidente. El anuncio el 17 de diciembre de 2014, puede convertirse en el paso más osado y relevante de todo su mandato, por el que sea recordado en el futuro.

Claro, ninguno de los predecesores de Obama en la presidencia del país, había tenido un contexto tan favorable para tomar ese camino, aun así, Obama mostró valentía política, pues eran predecibles los fuertes ataques que debería enfrentar de ciertos sectores de la clase dominante de los Estados Unidos, de figuras prominentes del partido republicano y de la extrema derecha cubanoamericana, defensores todos del más recalcitrante status quo. Obama sí, fue pragmático, pero llevar adelante ese pragmatismo requería valor, recodemos lo que le sucedió a J.F.Kennedy por intentar imponer su sello personal a la política hacia Cuba.

Aunque todas las medidas adoptadas por Obama persiguen un fin muy bien explicitado en sus palabras, que no modifica los intentos de lograr un cambio de régimen en Cuba –la llamada transición pacífica hacia el capitalismo-, hay que reconocer que fue verdaderamente audaz al dar un paso que ninguno de los anteriores inquilinos de la Casa Blanca había se había atrevido a realizar y que tomó por sorpresa a la mayoría de los analistas. Las experiencias anteriores de acercamiento a Cuba nunca llegaron tan lejos.

Si Kennedy tuvo el coraje en 1961 de reconocer el fracaso de la invasión mercenaria de Playa Girón -plan que había heredado de la administración Eisenhower- e incluso, asumir toda la responsabilidad, Obama también lo tuvo al reconocer el fracaso de la política de agresión y bloqueo de Estados Unidos hacia Cuba por más de cinco décadas.

Creo que respetar y reconocer determinas actitudes de quienes nos adversan, no deben interpretarse como una debilidad o desarme frente al enemigo. Nuestra historia recoge muchos ejemplos similares. Antonio Maceo no dejó de apreciar y respetar a Martínez Campos en los momentos en que éste se comportó con dignidad. Fidel hizo lo mismo con J.F.Kennedy, a pesar de que durante su mandato el clímax de la confrontación llegó a su punto más elevado durante la invasión mercenaria de Playa Girón y la Crisis de Octubre.

Obama desató el nudo gordiano que representaba, para poder avanzar hacia la normalización de las relaciones con Cuba, prolongar por más tiempo la situación de los héroes cubanos Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Ramón Labañino, presos injustamente en cárceles estadounidenses, y al mismo tiempo, la del ciudadano estadounidense Alan Gross, condenado en la Isla por actividades ilegales y subversivas al servicio de Estados Unidos, cuando tenía la posibilidad de satisfacer el reclamo del gobierno cubano de buscar una salida humanitaria a ambos casos.

Otra decisión de extraordinaria importancia anunciada por el presidente estadounidense, fue la de revisar la inclusión de Cuba en la lista de países terroristas. Este asunto que evidentemente nadie dentro de la administración Obama creía, sino más bien era utilizado como pretexto para sostener una justificación del bloqueo, una vez resuelto, será una notable contribución en el camino hacia la mejoría de las relaciones bilaterales y facilitará que algunas operaciones económicas y comerciales -hoy prohibidas por leyes estadounidenses- puedan ser sostenidas con Cuba.

Obama anunció además las siguientes medidas, no menos significativas:

-Estados Unidos colaborará con Cuba en temas de interés mutuo como migración, operaciones antidroga, protección medioambiental y tráfico de personas.
-Aumento de los viajes y el comercio
-Los viajeros estadounidenses podrán utilizar tarjetas de crédito y debito en Cuba.
-Aumento del monto de las remesas que pueden ser enviadas a Cuba a familiares en Cuba y eliminación de límites para enviar remesas que apoyan a proyectos humanitarios, al pueblo cubano y al emergente sector privado cubano
-Facilitación de las transacciones autorizadas entre Estados Unidos y Cuba. A las instituciones financieras estadounidenses se les permitirá abrir cuentas en las instituciones financieras cubanas. Y será más fácil para los exportadores estadounidenses vender bienes a Cuba.
-Autorización para incrementar las conexiones de las telecomunicaciones entre Cuba y Estados Unidos.

Lo señalado anteriormente constituye un grupo de medidas anunciadas, algunas de las cuales ya se han publicado las regulaciones de implementación. Pero la mayoría de ellas implican un análisis previo y acuerdo con Cuba para poder llevarlas a la práctica. Conversaciones al más alto nivel entre funcionarios de ambos países, apertura de embajadas en ambas naciones, el retiro de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, y un posible encuentro de Obama y Raúl en la Cumbre de las Américas en Panamá, parecen ser los próximos pasos.

A pesar de que se trata de un paso histórico, lo esencial no se ha resuelto, como señaló el General de Ejército, Raúl Castro, en su alocución del 17 de diciembre. El bloqueo continúa ahí y el camino hacia la "normalización" parece ser un proceso largo y complejo. "Nuestro pueblo debe comprender que –añadió Raúl en su discurso ante la Asamblea Nacional el 20 de diciembre-, en las condiciones anunciadas, esta será una lucha larga y difícil que requerirá que la movilización internacional y de la sociedad norteamericana continúe reclamando el levantamiento del bloqueo".

Creo que insistir en esto es clave. De lo contrario, perderíamos el apoyo decisivo que siempre ha tenido Cuba en su lucha contra el bloqueo. Si en estos años no se logra su levantamiento definitivo, habrá que seguir llevando el tema a las Naciones Unidas y a otros foros internacionales. La lucha contra el bloqueo no debe cesar y ni siquiera cuando este desaparezca debemos desmovilizarnos. Sería muy ingenuo pensar que el imperialismo no continuará buscando la manera de destruir nuestro proceso revolucionario. No hace falta leer entrelíneas para deducir los propósitos del nuevo enfoque pragmático que Obama quiere introducir en la política hacia Cuba. Pero sobre esto ampliaremos más adelante.

El 14 de julio de 2009 Cuba presentó oficialmente al gobierno de los Estados Unidos una propuesta de agenda cubana, con los temas que serían claves para nuestro país en un proceso de diálogo con los Estados Unidos . La agenda comprendía los siguientes puntos:

-Liberación de los antiterroristas cubanos presos en cárceles estadounidenses.
-Levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero.
-Exclusión de Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo.
-Abrogación de la Ley de Ajuste Cubano y la política de "pies secos-pies mojados".
-Devolución del territorio ocupado por la Base Naval de Guantánamo
-Fin de la agresión radial y televisiva contra Cuba
-Cese del financiamiento a la contrarrevolución y a la subversión interna.
-Compensación a Cuba por los daños del bloqueo y las agresiones.
-Restitución de los fondos congelados robados.

Como puede observarse, de esta agenda solo se ha hallado solución al primer tema, mientras que el tercero todo parece indicar que se resolverá en los meses siguientes. Todo lo demás, aun está pendiente de solucionarse junto a otros asuntos que estarán en la agenda de Washington como las reclamaciones por las propiedades estadounidenses nacionalizadas a inicios de la Revolución.

Lo cierto es que Obama ha comenzado a despejar el camino sobre la cuestión cubana a quien resulte candidato por el partido demócrata a las próximas elecciones presidenciales en los Estados Unidos. Pero todavía hay mucha historia por ver y no debemos crearnos falsas expectativas. Lo más importante sería avanzar lo más rápido posible en la construcción de un puente de relación, que sea difícil derrumbar cuando en el 2017 arribe una nueva administración a la Casa Blanca.

Variables que incidieron en el cambio.

El escenario de inestabilidad política que pudo imaginarse Washington tras la salida de Fidel del gobierno de Cuba, no se presentó en ningún momento, pese a algunos intentos de reproducir en nuestro país los eventos ocurridos en el Medio Oriente, la llamada "Primavera Árabe".

La Revolución comenzó a salir adelante a través del proceso de actualización del modelo económico-social y la estabilidad en la Isla dio notables pruebas de perdurabilidad en el tiempo, a lo que se unió que Cuba cosechó en los subsiguientes años los mayores éxitos en el plano internacional desde 1959 y aumentó su prestigio y liderazgo: el continuo voto contra el bloqueo en naciones unidas (la mayor derrota diplomática de los Estados Unidos año tras año en ese organismo), el inicio de negociaciones con la Unión Europea, su desempeño como garante en las conversaciones sobre la paz en Colombia, las reuniones de la CELAC, la ALBA y el CARICOM en La Habana y el reconocimiento universal en la batalla contra el ébola, son solo algunos ejemplos. Mientras esto ocurría, Estados Unidos era cada vez más criticado por sus guerras imperiales, las torturas en Guantánamo, el bloqueo contra Cuba, entre otras atrocidades que se conocieron a través de las revelaciones de Wikileaks y del excontratista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de los Estados Unidos, Edward Snowden.

No puede obviarse tampoco en el análisis el hecho de que Cuba ha demostrado enfáticamente durante muchísimos años, que lejos de ser una amenaza para la auténtica seguridad nacional de los Estados Unidos, más bien constituye una garantía en asuntos como: migración, terrorismo, narcotráfico, tráfico humano, situaciones de desastre, así como en el enfrentamiento a pandemias como el Ébola.

Ahora bien, cualquier análisis serio que se haga sobre los factores que estimularon la decisión anunciada el 17 de diciembre por el presidente de los Estados Unidos tiene que ponderar en primer lugar, la heroica resistencia del pueblo cubano por más de 50 años y la firmeza y sabiduría de su liderazgo histórico en el enfrentamiento a las más disímiles variantes de agresión que Estados Unidos ha practicado contra país alguno.

En segundo lugar, habría que considerar los cambios ocurridos en América Latina, desde la llegada al poder en Venezuela de Hugo Chávez en 1998. Si en los años 60 Estados Unidos tuvo cierto éxito en su política de aislamiento a Cuba, en la primera década del siglo XXI eran los Estados Unidos quienes habían quedado aislados en la región en su política hacia Cuba, como lo reconoció el propio secretario de Estado, John Kerry.

Si las críticas de algunos gobiernos latinoamericanos y caribeños a esa política fueron tomadas por Washington durante una buena parte del tiempo como un elemento simbólico, en la actual coyuntura la necesidad de recuperar su "liderazgo" en el hemisferio pasa por una política constructiva hacia Cuba, y por la aceptación de la presencia de la misma en todos los foros interamericanos. En la Cumbre de las Américas celebrada en Cartagena de Indias, Colombia, Obama prácticamente fue abucheado por la mayoría de los países de la región, que exigían la presencia de Cuba, dificultado el tratamiento de otros temas de interés dentro de la agenda norteamericana.

En ese sentido, pudiera decirse que Cuba no negoció sola frente a los Estados Unidos, sino que tuvo detrás el poder de una región unida contra la política de bloqueo y agresión de los Estados Unidos. Fue esa presión la que obligó también a Estados Unidos ha sentarse en igualdad de condiciones con Cuba en la mesa de negociaciones.

Otro factor importante ha sido la dinámica interna en los Estados Unidos, en la que la mayoría de los ciudadanos estadounidenses y entre ellos, incluso, los cubanoamericanos, apoyan el levantamiento del bloqueo a Cuba y la normalización de las relaciones. Así lo mostraron una y otra vez las diferentes encuestas realizadas y divulgadas en esa nación. Nunca antes presidente estadounidense alguno tuvo un consenso interno tan favorable para modificar sustancialmente la política hacia Cuba.

En los últimos años fueron acrecentándose los pronunciamientos de tanques pensantes, del gremio agrícola, agroindustrial y petrolero, del sector de los viajes, la Cámara de Comercio, líderes religiosos, miembros del Congreso y de la sociedad civil en general a favor de la flexibilización de las regulaciones al comercio y la eliminación de las prohibiciones a los viajes. Dentro de este grupo, la gran clase empresarial estadounidense ha sido significativa en el empuje hacia un enfoque pragmático en la política hacia Cuba, en momentos en que el mercado cubano se vuelve más atractivo y otros países como Rusia, China y Brasil, están teniendo las mayores ventajas.

A lo anterior habría que agregar los cambios demográficos ocurridos en la comunidad cubana en los Estados Unidos, en donde se observa que los nuevos emigrados y las nuevas generaciones han ido modificando a nivel de tendencia el patrón electoral de los cubanoamericanos al Sur de La Florida, mucho más inclinado ahora hacia los demócratas. Las posiciones de estos grupos se distancian cada vez más de las del llamado "exilio histórico".

Detrás de la decisión anunciada el 17 de diciembre por Obama, también incidió el factor geopolítico. En un momento de relativo declive de la hegemonía estadounidense en el mundo, Estados Unidos necesita replegarse hacia lo que consideran su "traspatio seguro" para ganar fuerzas que le permitan enfrentar los principales desafíos y adversarios a nivel global. El cálculo de Washington no deja de ser malévolo y todo indica que está dirigido a convertir a Venezuela en la punta del iceberg de su política agresiva hacia la región, después de eliminada la "distracción cubana".

Destruyendo la Revolución Bolivariana, consideran se establecería el efecto dominó que revertería uno a uno los procesos revolucionarios del continente y una vez presentes en Cuba, después de establecidas las relaciones diplomáticas y económicas, su pensamiento pragmático –siempre errado a la hora de aplicarlo a nuestro país- los conduce a vaticinar que a la Isla no le quedaría otra alternativa que sucumbir dócilmente a sus pies. Máxime, cuando se acerca el cambio generacional en la dirección del país. "Si nos acercamos –dijo Obama el 21 de diciembre al ser entrevistado por un programa de CNN-, tendremos la oportunidad de influir en el curso de los acontecimientos en un momento en que va a haber cambios generacionales en ese país. Creo que debemos aprovecharlo y tengo intención de hacerlo".

"La "normalización" de las relaciones con Cuba –señala magistralmente Atilio Borón- tiene pues una tenebrosa contrapartida: liberar las manos del imperio para abalanzarse con fuerza para doblegar al gobierno chavista y recuperar el petróleo venezolano. Además responde a una necesidad geoestratégica insoslayable, y ante la cual tanto la ruptura de las relaciones diplomáticas como el bloqueo se convirtieron en molestos estorbos para Washington. Lo que se logró con ambas políticas fue facilitar la penetración de China y Rusia en la mayor de las Antillas y, por extensión, en la "tercera frontera" de Estados Unidos: el Mar Caribe. Todos los textos e informes recientes sobre la seguridad nacional norteamericana señalan una y otra vez que aquellos dos países son "enemigos" que es preciso vigilar, controlar y, de ser posible, someter o derrocar…Máxime cuando, en el Mare Nostrum norteamericano China ha emprendido sin consultar ni mucho menos pedir permiso a Washington un megaproyecto llamado a ejercer una extraordinaria influencia no solo en el comercio internacional: un nuevo canal interoceánico a través de Nicaragua, obra para la cual el nuevo puerto cubano del Mariel asume una importancia estratégica".

No menos considerable ha sido el papel de las personalidades que han estado detrás del anuncio del 17 de diciembre: Raúl Castro, Barack Obama, el Papa Francisco, John Kerry y los equipos negociadores de ambas naciones, que han trabajado intensamente y de manera muy profesional para alcanzar este resultado. En el futuro se conocerá cuanto contribuyó cada uno en ese proceso de conversaciones secretas que se extendió durante 18 meses.

Valdría la pena analizar los últimos 18 meses para ver como se preparó a la opinión pública estadounidense para dar este paso. No creo que la divulgación de diferentes encuestas como la del Atlantic Council, las revelaciones de AP y las 7 editoriales del New York Times, hayan sido todas coincidencias históricas. En el futuro seguramente sabremos también en qué medida fueron algunas de estas acciones coordinadas o no por la Casa Blanca.

Crónicas de una conferencia de prensa

Por: Roberto G. Peralo (roberto.peralo@umcc.cu) La Joven Cuba

Ya no es noticia lo ocurrido en la conferencia de prensa que dio la Secretaria Adjunta del Departamento de Estado, Roberta Jacobson, el viernes 23 de enero en la residencia del Jefe de Misión de la Sección de Intereses en La Habana. Tres días después queda muy poco que opinar al respecto. Lo novedoso, pudiera ser contar la experiencia de alguien que jamás se imaginó que iba a estar en el momento y en el lugar adecuado.

Me sentí realmente sorprendido que invitaran a La Joven Cuba a un evento de tanta importancia. Cuando vi a los allí convocados la única pregunta que me venía a la cabeza es "qué yo hago aquí". Recordaba los tiempos de inicio del blog en que éramos invitados, por las funcionarios cubanos, a varios eventos importantes y trascendentales de nuestro país, pero eso ya es historia antigua. Ahora las invitaciones nos la hacen nuestros adversarios.

Ni Harold ni yo teníamos la menor idea de cómo llegar al lugar de la conferencia. Asumí que como Harold era ya residente legal en la Habana, conocía todas las direcciones. Que lejos estaba de la realidad.

El lugar escogido no pudo ser más intrincado y de difícil acceso. Un verdadero laberinto, donde ni los propios residentes de la zona eran capaz de explicarnos la forma exacta de llegar al lugar. Después de dar muchas vueltas, le tuvimos que preguntar a un policía por la dirección. Le especificamos que era en la residencia del Jefe de la Oficina de Intereses de los EEUU, y la conversación fluyó de forma natural. Muy amablemente y amistoso el oficial nos explicó cómo llegar al lugar, dándonos las mejores variantes para que nos fuera más fácil y rápido.

Este simple hecho mereció un debate con Harold sobre el futuro inmediato de las relaciones de Cuba y EEUU y las diversas reacciones de nuestro pueblo.

Por supuesto, llegamos tarde y para ello teníamos la justificación clásica del cubano, "problemas con el transporte", y en este caso no era mentira. Esto provocó que tuviéramos que entrar brincando por una ventana (literalmente hablando). Mi primera vez en territorio norteamericano y lo hice cómo un verdadero emigrante ilegal y además autorizado a hacerlo de esa forma. Trataba de comprender mi estado legal: ¿ahora qué soy, unos pies secos o un pies mojados? No obstante, oficialmente tenía los pies mojado, el césped que crucé estaba aún húmedo del rocío.

Fui preparado con todos los equipos necesario para darle cobertura en tiempo real. Me echaron tremendo cubo de agua fría, NO HABIA WIFI. Esta sí que no me la imaginé. El gobierno de los EEUU que siempre ha promovido el acceso libre de internet y que en su propio territorio limitó el acceso. Mi sueño de conectarme con banda ancha tendrá que seguir posponiéndose.

A pesar de todo, valió la pena estar allí, lo cual agradezco. En aquellos 30 minutos que duró la comparecencia, pude presenciar el momento histórico en que el gobierno de los EEUU reconoció que Cuba es un país independiente y soberano. También quedó bien claro las profundas contradicciones que separan a ambos países. Pudiera parecer una situación insalvable pero ocurrieron pequeños detalles, casi imperceptibles, que provocaron que me sintiera optimista y pensara mucho en mi hijo.

Toda mi vida ha transcurrido bajo los efectos negativos del conflicto entra ambas naciones. Quisiera que mi hijo que está empezando a vivir, lo haga en una Cuba con un contexto histórico diferente. Que no tenga que vivir con el temor de ser afectado por un acto terrorista; que no tenga que vivir con las carencias materiales a la que fui sometido por el injusto bloqueo; que no sufra la separación de familiares y amigos por la emigración. Estamos frente a una oportunidad única que no debemos dejar escapar.