lunes, 22 de diciembre de 2014

Rajoy por el acercamiento a Cuba

Tomado de Diario de Cuba, por Agencias

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, pidió este jueves a la Unión Europea (UE) el "máximo esfuerzo" para la evolución de la relación de los Veintiocho con La Habana, después de que el Gobierno de Barack Obama y el régimen cubano hayan acordado el restablecimiento de vínculos diplomáticos, informa EFE.

El asunto no estaba previsto en la agenda de la reunión del Consejo Europeo celebrada en Bruselas, pero Rajoy lo puso sobre la mesa en su intervención.

Según explicó en conferencia de prensa posterior, tomó la palabra para exponer que el acuerdo entre Washington y La Habana es un hecho de trascendencia histórica.

Aseguró que el resto de líderes europeos coincidió con él en destacar el carácter esperanzador de la nueva situación y en que el futuro de pueblo cubano debe construirse sobre la base de la democracia y los derechos humanos.

"Ese —dijo— es el espíritu que inspira la apertura de negociaciones de un nuevo acuerdo de diálogo político y de cooperación entre la UE y Cuba".

A una pregunta sobre si el acuerdo Washington-La Habana debería acelerarse el final de la Posición Común de la UE respecto al régimen cubano, respondió que hay que esperar la evolución de los acontecimientos.

Sí indicó que ha pedido a la Alta Representante de la UE, Federica Mogherini, "el máximo esfuerzo en este tema", de las relaciones entre los Veintiocho y La Habana.

"Le he dicho que España está a su disposición para ayudar en el proceso", añadió el presidente del Gobierno y recordó la visita que recientemente realizó a Cuba su ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo.

Rajoy dijo que lo importante es que la noticia del acuerdo con Estados Unidos genera esperanza y todo el mundo debe poner lo que esté en su mano en beneficio del pueblo cubano, "muy querido por España".

"España va a estar ahí. Vamos a ver cómo evolucionan los acontecimientos y cómo se van produciendo las cosas", agregó.

La noticia de un acercamiento entre La Habana y Washington preocupa a los empresarios europeos con intereses en la Isla. Por el momento, las inversiones estadounidenses en Cuba siguen estando prohibidas por el embargo, pero el plan anunciado por Obama incluye una ampliación de la autorización de ventas de diversos productos.

También una importante flexibilización de los límites para los viajes de estadounidenses a Cuba —excluidos los turísticos—. España es una de las principales inversionistas en la industria hotelera cubana.

El deshielo entre Cuba y EEUU será lento

Tomado de El Debate, por AP

Eso debe comenzar a quedar en claro cuando la administración del presidente Barack Obama y el gobierno comunista de Raúl Castro comiencen a normalizar más de medio siglo de amarga animosidad entre Estados Unidos y Cuba.

Pero es algo que no sucederá de la noche a la mañana. Estos son algunos de los probables escenarios:

Reanudar relaciones diplomáticas plenas:

Aunque las relaciones internacionales pueden estar sujetas a leyes aprobadas por el Congreso, la Casa Blanca disfruta de una amplia latitud en materia de reconocimiento diplomático. Un intercambio de notas entre Washington y La Habana sería suficiente para normalizar las relaciones diplomáticas, pero eso debe estar precedido por acuerdo sobre una serie de entendimientos separados que gobiernen esas relaciones.

Las discusiones de alto nivel para llegar a estos entendimientos comenzarán a finales de enero en La Habana como parte de las conversaciones de inmigración ya programadas entre los dos países. La principal diplomática estadounidense para las Américas, Roberta Jackson, subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental, liderará la delegación estadounidense. Jacobson dijo a los reporteros el jueves que el proceso es muy "mecánico" y no está vinculado a que los dos países lleguen a acuerdos en temas de gran preocupación para Estados Unidos, notablemente el historial de derechos humanos de Cuba.

Esos entendimientos tampoco dependen de la solución reclamaciones legales pendientes de un país contra otro y de compañías privadas que son necesarias para la normalización, agregó la funcionaria. Sin embargo, el presidente Obama y otros mantienen que la mejora del respeto a los derechos humanos y otros temas contenciosos, incluidas las demandas, seguirán siendo prioridades clave de Estados Unidos en el proceso a seguir.

Las relaciones diplomáticas entre Washington y la Habana se interrumpieron en 1961 pero se reanudaron parcialmente en 1977 con la creación de secciones de intereses de los dos países, con personal diplomático en las respectivas capitales. Esas instalaciones están técnicamente bajo los auspicios de Suiza, que sirve como "potencia protectora" tanto para Cuba como Estados Unidos en las respectivas naciones. Una vez que se establezcan relaciones diplomáticas plenas, esas secciones de interés se convertirían en embajadas.

Reapertura de la embajada de EEUU en La Habana y nominación de un embajador:

Al igual que con el reconocimiento, la Constitución de Estados Unidos otorga al poder ejecutivo amplia autoridad para abrir y cerrar instalaciones diplomáticas. Pero el Congreso debe aprobar los fondos necesarios para su aprobación y el Senado debe aprobar las nominaciones a embajador. Varios senadores opuestos al cambio de política del gobierno han amenazado con retener fondos a una embajada en La Habana y bloquear a cualquier nominado a embajador. Pero como el Congreso ha financiado la sección de intereses y su personal en La Habana desde hace 37 años, que ofrecen servicios vitales a estadounidenses y cubanos, el gobierno no cree que el Congreso bloquee los fondos para convertir la sección en una embajada. El Departamento de Estado dice que planea usar el mismo edificio en que está la sección de intereses en este momento, una estructura de seis pisos que fue la embajada desde 1953 hasta 1961, y no espera que el cambio cueste significativamente más que ahora.

Elegir un embajador podría ser más problemático porque un solo senador puede bloquear la nominación. Funcionarios del gobierno esperan que cualquier nominado enfrente un proceso de confirmación complicado, pero señalan que las funciones de embajador con frecuencia las realizan un subjefe de misión o un encargado de negocios. El gobierno dice que espera abrir la embajada "en pocos meses", pero ese cronograma lo dictará la rapidez con que se desarrolle el esfuerzo más amplio de normalización.

Eliminar el embargo y la designación de "estado patrocinador del terrorismo":

El poder ejecutivo no tiene la autoridad para abolir el embargo, establecido en 1963, pero puede tomar medidas para mitigar su efecto. Sólo el Congreso puede levantar el embargo con una ley, y funcionarios del gobierno reconocen que no tienen optimismo de queso ocurra pronto. Sin embargo, creen que aliviar las sanciones a final de cuentas ayuda a establecer en Cuba condiciones que logren persuadir a los opositores a la normalización de votar a favor de poner fin al embargo.

Además del embargo, Cuba está sujeta a sanciones bajo otras leyes, como su designación en 1982 en calidad de "estado patrocinador del terrorismo". Esa designación restringe la asistencia de Estados Unidos, prohíbe las exportaciones de material de defensa, controla las exportaciones de materiales de uso civil-militar y establece numerosas restricciones financieras y de viaje. Obama anunció que había instruido al secretario de Estado, John Kerry, a comenzar una revisión de la designación, proceso que demorará seis meses y que es necesario para sacar a Cuba de la lista. Funcionarios declinaron pronosticar el resultado de la revisión, pero reconocen que la Casa Blanca no lo hubiera ordenado sin tener a la vista la eliminación de la designación.

Cuba también está sujeta a sanciones bajo la Ley de Comercio con el Enemigo, la Ley Helms-Burton y otras, que tendrían que ser derogadas por el Congreso, pero cuya aplicación menos estricta el gobierno pudiera adelantar por su parte.

Alivio de sanciones antes de levantar el embargo:

Los estadounidenses no deben apresurarse todavía a viajar a Cuba. El alivio de las restricciones de viaje, comercio y divisas anunciados el miércoles no entra en vigor hasta que los departamentos de Comercio y Tesoro revisen las normas y publiquen los cambios en el Registro Federal. Eso pudiera demorar semanas, en el mejor de los casos.

El gobierno afirma que las leyes sobre las visitas de estadounidenses a Cuba se liberalizarán para permitir viajes en categorías que en el pasado han necesitado una licencia especial de la Oficina de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro. Esas categorías son: visitas familiares, visitas por asuntos oficiales de Estados Unidos, periodismo, investigaciones y reuniones profesionales, actividades educativas o religiosas, presentaciones artísticas y apoyo humanitario. Ya tampoco harán falta licencias específicas para negocios relacionados con las telecomunicaciones y enlaces de internet con Cuba.

Además, los estadounidenses con familiares en Cuba ahora podrán enviarles un máximo de 2.000 dólares cada tres meses, en comparación con 500 dólares anteriormente, y los estadounidenses que visten la isla podrán importar legalmente mercancía comprada allí por un valor máximo de 400 dólares, incluidos un máximo de 100 dólares en tabaco y alcohol. También se permitirá que esas compras se hagan con tarjetas de crédito y débito emitidas por bancos estadounidenses.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Señales del hoy y del mañana

Hay varias señales de fondo y de forma en la ráfaga de anuncios del miércoles sobre las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

La primera fue que ambos lados debían primero recuperar a sus presos. Los dos gobiernos ya habían recurrido a la práctica de canjes de la guerra fría. Decisiones unilaterales y recíprocas culminaron en 1979 con las liberaciones de cuatro nacionalistas puertorriqueños en Estados Unidos y cuatro estadounidenses detenidos en Cuba.

Pero en esa ocasión todo fue de manera oblicua. Esta vez hubo un pacto claro, directo y explícito.

Una segunda señal fue que este deshielo no se produjo en forma gradual y ascendente, como sugerían escenarios dibujados durante años.

"Se había probado que otras estrategias de negociación, como el paso a paso, o el quid pro quo, aunque defendidas por muchos, nunca habían funcionado", me dijo el académico cubano Rafael Hernández, especialista en el tema.

"Obama aprendió esa lección y lo hizo como recomendaba Maquiavelo: sin anunciar nada, de un golpe, incluyéndolo todo (lo que estaba en su dominio), que ha resultado ser muchísimo, desde normalizar relaciones hasta autorizar viajes y tarjetas de crédito", agregó Hernández y recordó que Raúl Castro desde hace tiempo estaba abierto al acuerdo.

Queda pendiente una pieza estructural y compleja del conflicto: la ley estadounidense Helms-Burton, que reúne el paquete de represalias económicas y condiciona las relaciones a que haya un "gobierno de transición" en la isla.

No parece que el Congreso estadounidense quiera derogar esa ley ahora, ni que Obama esté en condiciones de negociar nada para obtenerlo.

Pero el plan de Obama relaja en gran medida la coerción contra la isla, sin tener que esperar el cambio legislativo. Entre otras implicaciones, abre la puerta a la negociación a tres bandas (Cuba, Estados Unidos y México) de la riqueza petrolera en aguas comunes.

Igual que para la Casa Blanca, para La Habana actuar "ahora" es relevante. El valor del tiempo es otra señal sumergida en la vorágine de este miércoles.

Obama lo hizo ahora, que no tiene nada que perder. Su costo político interno es restringido y conocido, mientras en el exterior todos son parabienes. Además, ni él ni Castro han renunciado a declarar sus divergencias. Más aún: el presidente estadunidense acepta que el bloqueo no sirvió para derrocar al gobierno cubano y buscará sus fines por otros medios.

Raúl Castro cierra el ciclo que inició hace más de medio siglo con su hermano Fidel, ambos en el ocaso de sus vidas. Según su propio anuncio, el primero dejará el liderazgo en 2018. El segundo está apartado de cargos públicos por enfermedad.

No dejaron a las nuevas generaciones la negociación más importante que pudieran haber hecho desde que tomaron el poder en 1959. Los futuros gobernantes cubanos ya tienen el primer tramo recorrido, con la firma de los líderes históricos.

Otra señal clara, aunque ya perfilada con abundancia de datos: Miami "no tiene la llave de los truenos" de la política hacia Cuba, recordó Hernández. "La lección de hoy es que los desafíos en la región y en el mundo son tanto que ya el de Cuba ha perdido peso".

Los discursos duros e inamovibles en ambos lados del Estrecho de la Florida quedan corroídos por el realismo.

Por supuesto, quedan pendientes para el mañana. El editor de la revista bilingüe cubano-estadunidense Progreso Semanal, Manuel Ramy, me hizo notar que no hay una apertura completa de viajes, sino una ampliación de licencias, lo cual pasa por la interpretación de la oficina del Tesoro, encargado de otorgar a discreción esos permisos, donde se atrinchera la "vieja guardia".

Para el gobierno de Raúl y para el que le suceda queda una agenda bilateral nutrida. El reto de tripular una situación desconocida para generaciones enteras, con embajadas, transacciones y flujo de personas que no han existido en más de 50 años.

Queda también la interrogante de si este paso de gran hondura histórica será también un impulso para la reforma económica en la isla y para las demandas de la apertura de espacios (civiles, laborales, productivos) que reclama la población.

* Corresponsal de La Jornada en Cuba de 2001 a 2013

Editorial: Un nuevo comienzo con Cuba

The New York TimesPor la Junta Editorial, 17 de diciembre de 2014

Después de meses de negociaciones secretas con el gobierno cubano, el presidente Obama anunció el miércoles amplios cambios para normalizar las relaciones con La Habana, una atrevida medida que cierra uno de los capítulos más insensatos en la política exterior norteamericana.

La decisión de la administración de restaurar totalmente las relaciones diplomáticas, dar pasos para eliminar a Cuba de la lista del Departamento de Estado de países que patrocinan el terrorismo y reducir las restricciones a los viajes y al comercio es un cambio de dirección que ha sido apoyado con firmeza por esta página. La Casa Blanca nos está conduciendo a una era transformacional para millones de cubanos que han sufrido como resultado de más de 50 años de hostilidad entre las dos naciones.

El señor Obama pudo haber dado pasos modestos hacia un deshielo. En su lugar, ha ido valerosamente tan lejos como puede ir, dentro de las limitaciones de una ley anticuada de 1996 que impone duras sanciones a Cuba en la búsqueda de un cambio de régimen.

"Estos 50 años han demostrado que el aislamiento no funciona", dijo el señor Obama. "es hora de un nuevo enfoque".

El presidente de Cuba Raúl Castro merece crédito por su pragmatismo. Aunque Cuba sigue siendo un represivo estado policíaco con una economía fracasada, desde 2008 y bajo su liderazgo el país ha comenzado un proceso de reformas económicas que han empoderado a cubanos comunes y corrientes y eliminado restricciones de viaje que el gobierno impuso cruelmente a sus ciudadanos.

"Debemos aprender el arte de la coexistencia con nuestras diferencias de manera civilizada", dijo el miércoles.

Los cambios que anunció la administración Obama tienen el potencia de empoderar la creciente clase empresarial cubana al permitir transacciones comerciales y financieras con Estados Unidos. La Casa Blanca también tiene la intención de facilitar a las companies norteamericanas de tecnología que actualicen los primnitivos sistemas de Internet de la Isla, un paso que podría significa mucho para fortalecer la sociedad civil.

Dada la complicada historia de Cuba con Estados Unidos, es casi seguro que este nuevo capítulo incluya sospechas y retrocesos. Los líderes de ambos países deben hacer todos los esfuerzos para enfrentar esto de una manera racional y constructiva.

Estados Unidos ha hecho bien con presionar a favor de más libertades personales y el cambio democrático. Pero su enfoque punitivo ha sido abrumadoramente contraproducente. Al dar pasos hacia adelante, el apoyo de Washington a la sociedad civil de Cuba y a los disidentes probablemente sea más efectivo, en buena parte porque otros gobiernos en el Hemisferio Occidental ya no podrán tratar a Cuba como una víctima de la dura política sin sentido de Washington.

Como parte de las negociaciones, el gobierno cubano liberó a un anónimo agente norteamericano de inteligencia que había estado encarcelado casi 20 años, y a Alan Gross, un anciano subcontratista norteamericano que estaba en prisión en Cuba desde 2009. Mientras tanto, Estados Unidos liberó a tres espías cubanos que habían cumplido más de 13 años de prisión. El intercambio de prisioneros allanó el camino para un cambio de política que pudiera convertirse en el principal legado del señor Obama en política exterior.

Funcionarios de la administración reconocen que es improbable que el Congreso tome medidas complementarias hacia relaciones más sanas con Cuba a corto plazo. Pero esta medida inevitablemente informará el debate acerca de las ventajas de las relaciones. Con toda probabilidad, la historia demostrará que el señor Obama tiene razón.

¿Obama en Cuba?

Tomado de La Jornada, por Reuters

El presidente Barack Obama no tiene planes concretos para visitar Cuba después de que se reanuden las relaciones diplomáticas con La Habana, pero un portavoz de la Casa Blanca dijo que no se descarta un viaje del mandatario estadunidense a la isla.

"Si hubiera una oportunidad para que el presidente realizara una visita (a Cuba), estoy seguro de que no la rechazaría", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest.

Earnest reconoció que un futuro presidente de Estados Unidos podría revertir la nueva política de Obama sobre Cuba, pero dijo que la Casa Blanca espera que el Congreso tome los pasos necesarios para levantar completamente el embargo comercial que pesa sobre la isla antes de que el actual mandatario deje el cargo.

Se cae el muro que rodea Cuba

Me enteré de que se estaba produciendo un canje de prisioneros entre Cuba y los EEUU mientras entrevistaba a un grupo de médicos que viajaban este miércoles para Brasil. Cuando les conté que los agentes cubanos estaban de camino a casa hubo aplausos, vítores y muchas lágrimas.

Más tarde sabríamos del diálogo entre los dos presidentes, la restitución de los lazos diplomáticos y la apertura de embajadas. Pero, por sobre todas las cosas, de la disposición a iniciar un diálogo bilateral con el objetivo de lograr unas relaciones normales.

Decir que todos los cubanos están felices sería demasiado absoluto pero lo cierto es que no me he topado aun con ninguno que no lo celebre. La gente cree que se acabó el bloqueo y, aunque no es cierto, es verdad que se están dando importantes pasos en esa dirección.

Me trasladé inmediatamente a la oficina de René González, uno de los agentes presos en EEUU, recientemente liberado. Allí el ambiente era de fiesta. Para René "este es el primer paso y es un paso atrevido que es lo que hacía falta para romper la inercia".

El agente cubano reconoce el valor de Obama porque "estos pasos encuentran opositores en la sociedad norteamericana y sé requiere de voluntad y firmeza para avanzar". Mientras Olga, su esposa, lleva una sonrisa de oreja a oreja, "pienso en sus familias", me dice como excusándose.

Yo también me siento alegre, 5 personas han vuelto a ver a sus familiares después de cumplir largas condenas de prisión. De alguna forma todos los periodistas que trabajamos en Cuba hemos tenido contacto con los familiares de los agentes cubanos y también del estadounidense Alan Gross.

Poner punto final a ese padecimiento con una salida humanitaria que los beneficiara a todos, fue un gesto sabio de ambos gobiernos. También es un acto de justicia porque fueron Washington y La Habana quienes les dieron las misiones clandestinas por las que terminaron detenidos.

Un buen comienzo entre Cuba y EEUU

Un acto recíproco de humanidad siempre será un buen comienzo si se quiere encontrar una relación mutua más constructiva. Es solo un primer paso pero fue precedido de una conversación entre los dos presidentes y acompañado del restablecimiento de los vínculos diplomáticos.

El pragmatismo de Obama se impuso en EEUU y su razonamiento parece impecable: "No podemos seguir haciendo lo mismo y esperar un resultado diferente". Y lo cierto es que con "la palanca" del Embargo Económico, 11 presidentes norteamericanos no habían logrado mover a La Habana.

Por primera vez en medio siglo EEUU se propone una relación diferente con Cuba pero apenas son los primeros pasos. Quiero creer que se trata de un nuevo comienzo y no de una nueva estrategia para lograr el viejo objetivo de desestabilizar al gobierno cubano.

¿Cesarán las acciones encubiertas que se iniciaron en 1959 con el plan Mangosta de la CIA y continúan hoy con una USAID que anda creando redes de internet clandestinas, grupos de jóvenes opositores y captando músicos cubanos para que critiquen el gobierno en sus canciones?.

Podría ser que cesen teniendo en cuenta que Rajiv Shah, Director de la USAID, anunció que renunciaba a su cargo asegurando que "Con emociones encontradas informé al Presidente Obama y al Secretario de Estado Kerry que voy a dimitir en el medio de febrero de 2015".

¿Dejará Cuba de enviar agentes a infiltrarse a los EEUU?, ¿se moderarán las tonalidades del discurso cubano respecto a Washington?, ¿cambiará la mentalidad de plaza sitiada que provoca una actitud de recelo constante?, ¿estará La Habana dispuesta a ceder en una negociación?.

Por lo pronto Raúl Castro ha planteado a Washington sentarse a negociar desde el mismo año en que asumió el mando del país. Sus referencias a Obama han sido respetuosas y durante su gobierno cesaron las constantes manifestaciones contra la sede diplomática de los EEUU.

El campo minado entre Cuba y EEUU

Tras tantas décadas de enfrentamiento lo más difícil de lograr será una mínima confianza mutua, imprescindible si se quiere avanzar hacia una buena vecindad. Apenas se pone en marcha el tren y cualquier paso en falso, malinterpretación o declaración confusa podría descarrilarlo.

Además, en cada recodo del camino habrá enemigos emboscados dispuestos a atacarlo para evitar que llegue al destino. Si se pretende transitar por esas vías con éxito se requieren políticos hábiles, serenos, pragmáticos y astutos, dispuestos a dejar definitivamente el pasado atrás.

Pero no estarán solos, para llegar hasta aquí contaron con la mediación del gobierno de Canadá y del Papa Francisco. En lo adelante tendrán el respaldo de toda la comunidad internacional, la cual ve con buenos ojos que finalmente se apague la última llama de la Guerra Fría.

¿Qué hará el Congreso de los EEUU?

El histórico acuerdo que pone fin a cinco décadas de hostilidades entre Washington y La Habana tiene a sus más acérrimos enemigos en suelo estadounidense y a pocos pasos de la Casa Blanca, se trata de un grupo de congresistas, la mayoría republicanos, cuya influencia será decisiva en la culminación del pacto.

El peso que tendrán los republicanos en las negociaciones con Cuba no debe soslayarse, pues a diferencia de las medidas ejecutivas – como la de inmigración – que puede adoptar el presidente de modo unilateral, el embargo económico impuesto a Cuba en los años sesenta, que se reforzó en 1996 con la Ley Helms-Burton, no puede ser levantado sin la aprobación del Congreso.

Esa eventual aprobación no será nada fácil, dado que la oposición republicana controlará la Cámara de Representantes y el Senado a partir de enero próximo.

El presidente anunció el miércoles una serie de medidas que incluyen la flexibilización de las restricciones a los viajes y el comercio bilateral, así como a las remesas que reciben los cubanos desde territorio estadounidense, pero además pidió al Congreso que inicie un debate "serio y honesto" sobre el embargo económico.

Además de negarse a levantar el embargo ¿qué más pueden hacer los congresistas para frenar el acercamiento con Cuba?. Una de las medidas que los republicanos opositores han prometido es frenar los fondos a cualquier medida que busque cambiar la política de EEUU hacia Cuba.

El aire de optimismo que reina en la isla contrasta con la realidad, el cambio no será fácil ni rápido.

Por ejemplo, el senador de origen cubano Marco Rubio ha dicho que hará todo lo que esté en sus manos para evitar un acercamiento con el gobierno de Castro, y ha asegurado que el Gobierno "tendrá dificultades" para encontrar los votos necesarios para que el Legislativo apruebe fondos para una embajada en La Habana y la designación de un embajador.

Junto a él, también se oponen otros legisladores republicanos de peso como Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, e incluso demócratas como el senador Bob Menéndez, que consideró que las medidas de Obama son "una recompensa que un régimen totalitario no merece", aunque también hay otras voces republicanas más moderadas, como el senador de Arizona Jeff Flake, que aprueban el acercamiento a la isla después de más de 50 años de enemistad.

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, ya dijo que no reconsiderará las relaciones con Cuba, ni permitirá que se normalicen, hasta que los cubanos "disfruten de la libertad, y no un segundo antes".

Entonces ¿qué sí puede hacer Obama?

La secretaria de Estado adjunta para Latinoamérica, Roberta Jacobson, defendió el jueves que el establecimiento de relaciones diplomáticas completas con Cuba está dentro de los límites legales de las atribuciones del presiente.

Jacobson explicó, en una rueda de prensa en el Departamento de Estado, que los anuncios que hizo el presidente no tendrán efecto inmediato y que la restauración de las relaciones diplomáticas se tienen que desarrollar junto con el Gobierno cubano.

En cuanto a las remesas y las licencias de viaje, indicó que deben hacerse cambios regulatorios en los que el Departamento del Tesoro y de Comercio así como otras agencias ya están trabajando, por lo que no entrarán en efecto hasta que se publiquen, dijo, sin dar una fecha.

Si bien reconoció que depende de los congresistas la autorización de los fondos, la secretaria de Estado adjunta señaló la importancia "para cubanos y estadounidenses" de tener una embajada en La Habana, al igual que existe ahora una sección de intereses.

"Una de las formas que tenemos de ver cómo está la comunidad disidente -subrayó- es teniendo representación en la isla".

Obama podría emprender una campaña

Aunque todavía es pronto para hablar de los siguientes pasos después del inesperado anuncio de la Administración Obama, algunos expertos creen que el mandatario va a empezar una campaña para fomentar el acercamiento.

"Obama va a movilizar a la opinión pública, luego formará una coalición de demócratas y republicanos y sobre todo de empresas americanas con interés en hacer negocios en Cuba, especialmente el sector agrícola, para lograr apoyos con sus medidas", aseguró a Efe el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Iowa Steffen Schmidt.

El vocero de la presidencia aceptó que el mandatario cubano podría visitar la capital estadounidense. "Va ser una lucha muy dura con los políticos más conservadores anticomunistas, sobre todo los cubano-americanos", vaticinó Schmidt, que señaló, no obstante, que también "hay muchos miembros del Congreso que están de acuerdo con la normalización".

En opinión del experto, la política pasada "estaba ya en bancarrota y no funcionaba, en algún momento tenía que comenzar el cambio y esto es lo que Obama está facilitando".

La nueva apertura con Cuba, agregó Schmidt, "tomará mucho tiempo", de ahí que sea "importante comenzar hoy".

Un poco de historia

No siempre el Congreso tuvo una influencia tan importante sobre el embargo. Durante décadas éste se ejecutó por decretos presidenciales, pero después de que aviones de la Fuerza Aérea de Cuba derribaran dos avionetas del grupo anticastrista "Hermanos al Rescate", el Congreso, con el apoyo del presidente demócrata Bill Clinton, convirtió el embargo en la llamada Ley Helms-Burton.

Legisladores republicanos por Florida, donde se concentra la mayor parte de la comunidad cubana, han criticado duramente la decisión de Obama y han advertido de que se reservan "todo tipo de acciones" para bloquear en el Congreso la decisión del presidente de restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba.